Público (jueves, 2 de septiembre de 2010)
Un pequeño número de usuarios de internet a través de la red móvil, en torno al 5%, realiza un consumo tan intensivo del acceso que tiene contratrado que provoca ingentes volúmenes de tráfico y amenaza con llevar las redes al colapso, afectando negativamente a la inmensa mayoría de los internautas. Este es el argumento base que han defendido esta semana en el XXIV Encuentro de las Telecomunicaciones -organizado por la patronal AETIC en Santander- gigantes de las telecomunicaciones como Telefónica y Vodafone. La solución que se les ocurre es que esos clientes paguen más, han dicho las citadas compañías. Todo empezaba a cuadrar en el imaginario del sector, que se había puesto a seguir a Telefónica como al flautista de Hamelín, pero ayer llegó Orange España y les cambió el cuento.
Su consejero delegado, Jean-Marc Vignolles, aseguró que ni las redes se colapsan ni corren el riesgo de hacerlo. Que las inversiones previstas para el futuro evitarán que eso ocurra y que, desde luego, ellos no se plantean cambiar su esquema de tarifas de acceso a internet a través del móvil.
"Nosotros no tenemos problemas de capacidad" en las redes y "no tenemos intención de modificar nuestra propuesta de tarifas ni en el fijo ni en el móvil", fueron las palabras de Vignolles. Sea quien sea quien diga la verdad, dos cosas parecen ciertas: que a Orange la polémica le ha venido de perlas para lograr publicidad gratuita desmarcándose de las teorías tan poco populares de sus competidoras y que su intervención puede retrasar la decisión del resto ya que, como dijo el consejero delegado de Telefónica, Julio Linares, el pasado lunes, el movimiento sólo tendría lógica si lo secunda todo el sector.
En lo que sí se mostró Orange de acuerdo con Telefónica es que "tiene sentido que los actores del sector alcancen acuerdos", en referencia al sellado este verano entre Google y la operadora de EEUU Verizon.